I love Barcelona
Jueves, Febrero 16th, 2006El 3GSM puede reducirse a la siguiente frase: “No se puede seguir a la tecnología, pero como no la acompañes, estás jodido”. Frase preocupante pero tan real como la feria de móviles más grande del mundo que hace apenas tres horas y media finalizaba en la ciudad condal con éxito de participación y, sobre todo, de organización.
Lo fácil sería hablar de todo lo acontecido en el interior de la gran Fira barcelonesa durante estos cuatro días, narrando todas las novedades en materia de telefonía móvil que, creedme, son capaces de asombrar hasta a la imaginación más generosa: teléfonos móviles capaces de realizar conexiones en directo con una televisión comercial y emitir en cuestión de segundos imágenes con una calidad sorprendente (periodismo ciudadano elevado a la máxima potencia, o lo que es lo mismo, videoblogs como próxima parada en el periodismo participativo), sistemas operativos (como Windows Mobile 5.0) que convierten un simple teléfono móvil en una estación de trabajo plenamente funcional o hasta sistemas de GPRS diseñados para el sector ganadero que permite conocer datos biométricos de las reses al instante sin necesidad de salir de casa, conociendo en todo momento desde la temperatura corporal hasta, por supuesto, su ubicación.
Ver y escuchar para creer.
Pero sin duda, lo mejor de la feria ha sido conocer de primera mano la impresión de muchos barceloneses con respecto a toda la crispación política con epicentro en la calle Génova.
“Voy a serte sincero: Estamos tristes, muy tristes” me dice un simpático taxista catalán que me lleva del aeropuerto de El Prat a la puerta de la feria.
“Quieren sacar confrontación de donde no existe. Pretenden enfrentarnos. Posiblemente, hasta vendrías asustado creyendo que no ibas a ser capaz de expresarte si no hablas en catalán. Y ya lo ves. Yo soy una persona educada, y si un tío me habla en catalán, le hablo en catalán, si me habla en castellano, le hablaré en castellano sin el más mínimo problema. Y si me habla en inglés, con mi poco nivel, le intento hablar en inglés. Yo soy un currante, y estos políticos se nota que no lo son. Si no, no se preocuparían de hacernos tanto daño. Y no me refiero sólo a Rajoy. También a Maragall, que gana el doble que Zapatero.”
Me despido del taxista con una gratísima impresión. Es el primer catalán que me encuentro y no ha podido ser más cordial. Y dicen que la primera impresión es la que cuenta. Pero en mi escaso periplo por la ciudad condal me voy dando de bruces con personas serviciales, amables y hasta si se me permite, con otro ritmo de vida mucho más envidiable que el madrileño.
Quizás muchos de los que ladran en las ondas radiofónicas o claman por la ruptura de España debieran dejarse atrapar por Barcelona y su gente. Lo dice una humilde persona que en su agenda ya se ha marcado un regreso, y esta vez no por motivos laborales.