Escribir por escribir
Existen infinidad de excusas para no acudir a la muchas veces autoimpuesta obligación de la cita diaria o periódica con un weblog personal: un pésimo día de trabajo, una cita ineludible, cansancio, aburrimiento o las más válidas: no tener ganas de escribir, no estar inspirado o simplemente no tener nada interesante que aportar a una blogosfera donde en ocasiones parece estar todo escrito .
Adriano lo explica perfectamente en su última entrada.
“Me dicen que escribo poco. Como ya expliqué en Murcia (gracias por invitarme Jose Manuel) escribir por escribir, sin placer, conduce a escribir tonterías. Esto no es un periódico”.
Soy de los que consideran que, de las más de setecientas entradas que ya guarda Objetivo: Periodismo sólo un porcentaje ínfimo merece la pena ser tenido en cuenta para álguien. Ni qué decir tiene los vergonzantes comienzos o las entradas en las que, precisamente por escribir sin placer, te llevan a elaborar historias completamente prescindibles.
La categoría apuntes (o asides, como lo llaman los que entienden) es perfecta para esas historias concisas que no necesitan más que un enlace y una frase o palabra ingeniosa para tener sentido por si misma. Pero también lo es en ocasiones para quitarte ese muerto diario que supone la redacción de una entrada y tirar por el camino fácil.
Pero fácil no equivale a menos importante, relevante o visitado. Un ejemplo: la entrada más leída y comentada de este blog es “Andrés Montes, el rechazado“. Un simple apunte de no más de 150 palabras que, a día de hoy, lleva ya 197 comentarios. Algo absurdo si tenemos en cuenta el tiempo empleado en determinadas entradas de este blog… y que no reportan apenas interés o feedback por parte del lector. Es decir, que no tienen un solo comentario y que caen en el agujero negro de Google y allí se pierden, hasta que la casualidad o el plugin “one year ago” los rescata del ostracismo.
Comparando el mes de diciembre del 2005 con el actual se podría hacer una fácil y errónea lectura sobre cuándo me preocupaba más esta bitácora. Tener en negrita todos esos días del calendario, sinónimo de haber cumplido el deber blogueril es, sinceramente, muy reconfortante. Pero también lo es tratar de escribir mejor o sobre temas más interesantes y diferentes.
Tener más tiempo para uno mismo es así mismo otra buena razón.