Sharapova
El pasado martes, por cortesía de Eurosport, tuve la ocasión de seguir en vivo y en directo desde el Madrid Arena la primera jornada del WTA Tour: Sony Ericsson Championships.
La oportunidad de ver a las ocho mejores tenistas del mundo y, por qué no decirlo, el incentivo de ver a una Sharapova de la que todos hablan maravillas pero que hasta la fecha no me acababa de convencer, eran razones más que suficientes para seguir con especial detalle los progresos de la tenista siberniana.
Si me preguntan qué me pareció diría que físicamente me pareció un portento… en el sentido deportivo de la palabra. Más alta que los propios modelos (y descoordinados) recogepelotas y con una potencia que queda patente en sus espectaculares gritos (sí, en directo impresionan más), la rusa pasó por encima de una Elena Dementieva que me demostró como se puede perder un partido a base de errores no forzados e ineficacia en el saque.
Hoy, y con la propia Sharapova ya eliminada de un torneo que esta misma tarde ganaba Justine Henin Herdene, me enteraba de la existencia de una lista negra de acosadores y sospechosos perseguidos por la WTA que tienen en su perpétuo punto de mira a María Sharapova.
Hasta un total de 22 indivíduos de los que, desde el personal de seguridad hasta los recogepelotas se encargan de localizar y advertir de su presencia para evitar incidentes. Según el diario, en Madrid, durante esta semana, se localizó y expulsó a uno de ellos.
Son los riesgos de ser rica, guapa y famosa. Los riesgos de llamarse María Sharapova.
Por cierto. Dicen que todas las chicas suelen elegir y preferir al hombre equivocado. Sharapova no iba a ser menos y durante esta semana se marcó un objetivo: conocer en persona al único delantero español que sólo mete goles de penalty: Fernando Torres. Desafortunadamente para este último no lo consiguió y la tenista ya se encuentra de vacaciones.