Somos un equipo
Lunes, Septiembre 4th, 2006“La unión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.” Proverbio africano.
“La unión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.” Proverbio africano.
España se ha proclamado campeona del Mundobasket de Japón tras vencer a Grecia (70 - 47). Lo ha conseguido, además, sin un Gasol cuya inmensidad, modestia y carisma le ha permitido ser elegido MVP del campeonato sin haber disputado un solo minuto del partido más importante: el de la final. La figura de Pau va más allá de la de un simple campeón.
Aunque a ESPN le duela y los americanos no hayan asistido a la ceremonia de medallas (curiosa la prisa que tenían los Carmelo Anthony y Lebron James por abandonar Japón) España es desde hoy el mejor equipo del mundo en este maravilloso deporte que es el baloncesto. Abandonar el país por la puerta de atrás es el merecido premio de una selección que volvió a cometer el error de sentirse campeona desde los cuartos de final. Un ejemplo (otro más) de la profesionalidad de estas megalómanas estrellas atléticas.
Y hablando de profesionalidad. Hoy nuestro seleccionador nacional, José Vicente “Pepu” Hernández ha dirigido a su equipo sabedor de una nefasta noticia que le llegaba horas antes del comienzo del partido: la muerte de su padre esta misma noche en España. Aún así, el eterno entrenador estudiantil y, a partir de hoy, leyenda del combinado nacional (con el que todavía no ha perdido un sólo partido) ha dado una clase magistral junto a todo su equipo técnico de lo que es una defensa.
Por Pepu, por Pau y por el auténtico Dream Team, hoy más que nunca es un día grande para el baloncesto español.
Un culebrón mucho más apasionante que cualquiera del canal Telenovelas y con más temporadas por estrenar que la cada vez más absurda y enrevesada serie Perdidos es el de los derechos del fútbol. La polémica del quién, cómo, dónde y a través de qué plataforma se emite cada año el mejor fútbol es el pan nuestro de cada temporada toda vez que los ciclos contractuales expiran.
A este hecho se le suma este año, por vez primera y con visos de repetirse en temporadas sucesivas, los derechos de exclusividad del fútbol en las consolas de nueva generación (entendiendo por nueva generación a Xbox 360 y Playstation 3) donde Microsoft ha pegado primero y lo hacía dos veces.
La noticia saltaba en la Games Convention de Leipzig:
“Microsoft ha anunciado que tanto FIFA 07 como Pro Evolution Soccer 6 llegarán en exclusiva a Xbox 360 durante este año, aunque solamente en lo que respecta a las versiones de nueva generación.” Vandal.net
Las reacciones, tanto en foros como dentro de la propia industria no se hicieron esperar. Playstation se quedaba sin la joya balompédica de Konami durante el dificil año que siempre supone el lanzamiento de un nuevo sistema. Era inconcebible. Unos auténticos cuernos en toda regla.
Tras las especulaciones, la reacción de Konami, padre de la novia y madre de todas las disputas entró en acción dos días después para desmentir todas las afirmaciones que habían salido de la boca de los de Seattle. Electronic Arts por su parte se ha mantenido hasta el momento al margen de cualquier aclaración o posicionamiento.
Para enrevesar aún más tan polémico anuncio, los mentideros norteamericanos (que por cierto, menospreciaban la franquicia al no entender cómo un juego como el soccer puede ser divertido en una consola) hacían referencia a los distintos títulos con los que Pro Evolution se conoce dependiendo de la zona del planeta en la que nos encontremos: Winning Eleven en Japón, Pro Evolution en Europa y Winning Eleven International para el resto del mundo. Microsoft sólo hacía mención a Pro Evolution 6.
Konami, esta vez, aseguraba que la exclusividad era sólo por este año 2006 y no por los 12 meses que afirma Microsoft. Microsoft, por su parte, volvía a responder con otra nota de prensa que afirmaba la exclusividad en su consola hasta agosto de 2007. Un auténtico tiki-taka de polémicas.
Nunca una comparación resultó más odiosa para álguien. Para los futbolistas, se entiende. Puestos a comparar los resultados deportivos de nuestra selección de fútbol frente a nuestro Dream Team baloncestístico resulta bochornante para los chicos de Luis Aragonés (de sobrenombre -el sábio-, aún más vergonzante para el diccionario) que se les compare con el poderío, la raza y la inteligencia de los de Pepu Hernández.
Pero obviando los ridículos deportivos de los primeros y las hazañas de los segundos (esto lo dejaremos para el domingo) no quiero dejar pasar la oportunidad de destacar la extraordinaria naturalidad y sobre todo, cercanía, con la que todos los jugadores están encajando cada partido, cada fase o cada eliminatoria.
Sí, es Pau Gasol, estrella de la NBA y jugador franquicia de los Memphis Grizzlies. También José Manuel Calderón, base de los Toronto Raptors y futuro compañero de Jorge Garbajosa e incluso Sergio Rodriguez, al que su puesto el año que viene en Portland no le ha garantizado su titularidad en la selección pero le ha permitido hoy, ante Argentina, desplegar todo el juego que le ha llevado a Estados Unidos.
Además, otros once jugadores tan necesarios como los primeros conforman un auténtico equipo y, por qué no decirlo, la auténtica selección nacional de la que todos, absolutamente todos nos sentimos partícipes de sus triunfos. Son estrellas, sí. Pero dada su humildad podrían ser, perfectamente, esos compañeros con los que cada viernes jugamos los tres para tres en el polideportivo.
Su cercanía con un público entregado en Japón (José Miguel Contreras incluido), en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid o en las casas a través de la televisión con una cadena, La Sexta, que por primera vez desde que la televisión es televisión, ha apostado sin miedo ni tapujos por el baloncesto con un despliegue inaudito, ha construído ese intangible vínculo entre jugadores y aficionados que se creía perdido en el deporte profesional y que, por lo menos en el deporte de la canasta, se ha demostrado que no ha cambiado entre la generación de Los Angeles’84 con los Martín e Iturriaga con la de los Gasol y compañía.
Tenemos dos días para disfrutar y soñar con un equipo que, sin duda, será irrepetible y muy difícil de igualar para las siguientes generaciones.