El contagio mundialista del síndrome Lobato
Leía la semana pasada un excelente artículo de Jesús Lillo en ABC donde resumía el misterioso virus que parece atrapar a todas las cadenas de televisión que tienen la suerte (o más bien, el dinero) suficiente para tener los derechos de un evento deportivo significativo. Lo llamaba El síndrome Lobato, y lo describía así de bien:
“(…) El síndrome de Lobato, patología que afecta a cadenas con derechos de emisión de grandes citas deportivas, lleva a éstas a realizar, durante horas, programas huecos, sin nada dentro. El origen del foco infeccioso se localiza en Telecinco, donde el locutor que le da nombre a este mal hizo suyo el eslogan de «todo el circuito es orégano» y se puso un mal día a hablar de coches, neumáticos y peraltes para llenar los tiempos muertos de los premios de la Fórmula 1. El brote se traslada ahora a la Cuatro y La Sexta, donde, como ayer, organizan unos previos cuya insustancialidad desasosiega a cualquier aficionado a la acción del deporte de elite.”
Zona Cuatro en Cuatro y Sport Center en La Sexta son los máximos exponentes de esta curiosa afección que parece contagiar rápidamente a los espectadores con el conocido y gratificante efecto expectativa televisivo agrupando horas antes del evento al inocente espectador. Especial mención merece la periodista más destacada de todo el equipo de La Sexta, la genial Cristina Villanueva que esta misma mañana se veía obligada a rellenar interminables e innumerables conexiones en directo junto a Gordillo en los más diversos puntos de la geografía alemana donde juega nuestra selección.
Gracias a ella hemos sabido lo que el combinado español iba a comer, a qué hora se pensaban echar la siesta del borrego los jugadores y hasta que los iPods son los auténticos reyes de la concentración (en detrimento de una cada vez más vetusta Playstation 2). Auténtica información de alcance.