Cromatismo asfáltico

Gracias a alcaldes tan ridículos e insufribles como el que soportamos todos los  madrileñosuno se empieza a dar cuenta de muchas cosas. La primera, que, como ya dijimos en estas mismas líneas, si este alcalde (o sucedáneo popular) es reelegido no tenemos derecho a quejarnos, porque será simple y llanamente que a los madrileños nos va eso del bondage político donde cuanto más nos hacen daño más nos gusta.La segunda es la ingente capacidad que tiene tanto la administración local, y sus concesiones partidistas y descaradamente interesadas, en alegrarnos un poco la vista a muchos ciudadanos de los barrios residenciales madrileños donde la zona azul del SER  aliviará en grado sumo los problemas de aparcamiento que todas las mañanas jubilados y niños no escolarizados sufren en su quehacer diario.

Y es que amigos, el asfalto de mi barrio es muy particular. Goza de la capacidad para mutar de colores de la noche al día. Hemos pasado del triste y monótono blanco y negro asfáltico al alegre tricolor chuecaril en el que predominan los mencionados azules, con una capa de rosa y que misteriosamente permutan al verde.

Lo curioso de esto último es que el color de la esperanza ha sido pintado por empleados municipales. O lo que es lo mismo: Gallardón rectifica y se come su azul pitufo en una pequeña parte de los barrios, pensando que el mencionado color verde apacigüe los ánimos de unos vecinos muy jodidos. Un color que lejos de representar un alivio para los vecinos quizá lleve implícito un mensaje donde el alcalde se aferre a una esperanza por la reelección en poco más de un año.

Las ganas.

One Response to “Cromatismo asfáltico”

  1. Cristina Says:

    Me he decidido a escribir en tu blog por dos razones: la primera es que así, a priori, tenemos varios puntos en común; deduzco que una pasión irracional por el periodismo y un blog en el que descargamos la verdad que muchas veces no podemos mostrar en nuetros puestos de trabajo (ésto es posible que no..no sé). Y la segunda: el auténtico odio profundo que desata Gallardón en los nervios de los madrileños. ¿Cómo no vamos a odiar a alguien que nos hace gritar a la luna de nuestros coches constantemente? Todavía tengo pediente con éste “sudenáno popular” la factura de desgaste de mis ruedas…

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