Esperar algo positivo de Iberia, y más en Barajas es poco menos que una utopía. Y así ha sido. Como me temía cuando me despertaba a eso de las cinco de la madrugada e iba de camino al aeropuerto envuelto en una densa niebla que impedía ver a más de cincuenta metros sabía que, si no se cancelaba el vuelo, tendríamos un retraso importante.
Efectivamente, tras facturar sin problemas llegaba la primera en la frente: el vuelo se retrasaba una hora, hasta las 9:45 para, posteriormente, demorarse aún más… y lo que es peor, sin estar confirmado el vuelo. Es decir, que muy probablemente se cancelase.
Finalmente, cuando hemos visto que era imposible llegar a la cita en Londres para ver el juego que personalmente nos iba a mostrar el programador jefe (y que se iba a llevar consigo tras el encuentro) hemos decidido que era absurdo llegar a la cita con hora y media de retraso por lo que hemos pospuesto el viaje hasta la semana que viene.
Lo que aún no se ha concretado es si volverá a ser en Inglaterra o en los propios estudios de Estados Unidos. Sea donde sea, muy difícilmente podré acudir ya que, como mañana relataré, tengo otro compromiso que me tendrá desde el sábado hasta el próximo miércoles en Estados Unidos, en un sitio de lo más exótico. Mañana más detalles.
Actualización: Microsoft cancela también su viaje por problemas logísticos. Perfecto…