Mujeres Desesperadas: 2ª Temporada: Resumen del tercer capítulo
Con mucho retraso con respecto a lo prometido (a lo que pido disculpas, pero el tiempo últimamente ha sido un bien escaso en mi vida) paso a resumir/destripar el tercer capítulo de la segunda temporada de Mujeres Desesperadas. Como siempre, y para evitar que alguien lea lo que no desea leer, sino ver, haced clic en Continuar leyendo “Mujeres Desesperadas: 2ª Temporada: Resumen del segundo capítulo” » para saber antes que nadie las aventuras y desventuras de las cuatro amas de casa más famosas de la televisión.
El capítulo comienza con la visita de Bree y su suegra al cementerio para hacer una ofrenda floral a su esposo e hijo respectivamente. La sorpresa (por parte de Bree) vendrá cuando descubre que la tumba ha sido exhumada. En ese momento, la madre de Rex reconoce que probablemente tenga que ver con la investigación que los miembros del seguro de vida están haciendo para determinar si, como se apreciaba en la autopsia, fue realmente envenenado.
Seguidamente, la cruda realidad de Gabrielle quedará de manifiesto cuando se imagina con su jardinero preferido rememorando “viejos tiempos” y despertándose al tiempo que ve a su nuevo empleado, notablemente más viejo, calvo y con más kilos de más. De este modo, decide ir a espiar desde su coche a su ex-amante, descubriendo para su sorpresa en el momento menos apropiado, que este ya ha reemplazado su ausencia con una nueva mujer, más mayor y evidentemente, menos agraciada que Eva Longoria. Como venganza, Gabrielle decide “arreglar” el jardín de la afortunada a su particular modo.
Susan, preocupada por su hija, decide ir a espiar a la casa de Eddie, de la que apenas se fía, acusándola de una mala influencia en la que seguramente no falte alcohol, drogas y porno. Para su sorpresa descubre que su hija simplemente está cantando como si de una convivencia eclesiástica se tratase, junto a Eddie.
Lynette tendrá que lidiar con la incompatibilidad de horarios de su trabajo ya que su hijo se enfrenta a su primer día de colegio. Día en el cual, él no quiere que su madre falte. Lynette se compromete a convencer a su jefa para que le de permiso y así acompañar a su hijo.
Bree decide visitar al investigador que estudia el caso de la muerte de Rex para averiguar de qué es de lo que se le acusa. Allí se enterará de que su suegra ha hablado muy mal de ella… y de su novio, el farmacéutico. Aprovechando esta circunstancia, Bree echará de su casa a su suegra de un modo bastante efectivo, y como siempre, cómico.
Gabrielle, en su visita habitual a la cárcel para ver a Carlos Solís, su marido, verá como este ha olvidado el aniversario de ambos. Tras la habitual discusión, Carlos se reirá de ella al escuchar que lo que realmente quería el jardinero era amarla. Según él, sólo quería sexo, puro y duro. Ella admitirá que era parte de la relación, pero no todo.
La hija de Susan reconoce que cantará en el coro de la iglesia con Eddie, cosa que tratará de impedir aprendiendo incluso a tocar el piano para que sea ella la que protagonice la actuación.
El mayor susto del capítulo ocurre en la casa de los secuestradores, ya que el misterioso hombre que mantienen cautivo, consigue escaparse, por breves momentos, hasta que ambos le reducen. Susan, que en esos instantes visita su casa, descubre que en el cuello de la mujer hay manchas de sangre… muy sospechosas.
Lynette, tras comprender que su jefa no le dará permiso para acompañar a su hijo al colegio, aplicará un sistema con el que, mediante el uso de la videoconferencia del teléfono móvil y su ordenador, podrá acompañarle “virtualmente”.
Mike Delfino visitará a la inteligente vecina agredida en el último capítulo de la primera temporada por Zack, por el que había chantajeado a Paul Young para no acusarle de los diferentes asesinatos. En esta visita, ella le avisará que Zack es el único nexo que le une a su difunta mujer y que, tarde o temprano, regresará de nuevo a por él.
Susan finalmente será quien tocará en la iglesia junto a su hija, no sin antes, haberla puesto en el compromiso de elegir entre ella y Eddie para hacerlo. A la paciente Julie no le quedará otra opción, por afinidad, de hacerlo con su madre.
Gabrielle pedirá explicaciones a John, el jardinero, por el affair que el día anterior presenció. Él aducirá que habían roto y que era libre de hacer todo aquello cuanto quisiera. Parece que, esta vez si, rompen por completo… al menos por el momento.
Bree se someterá al detector de mentiras para demostrar su inocencia. Todo ocurrirá sin problemas hasta comprobar que, según el detector, ama a George Williams (el farmacéutico). Esto le confunde y decide ir a hablar con el interesado que, con su falsedad habitual, decide también someterse a este detector… dando negativo a la pregunta de “¿envenenó usted al marido de Bree?”.
Una vez en la iglesia, Susan se arrepiente de lo que ha hecho a Eddie y decide cederle su puesto al piano. Eddie, hará el ridículo al no saber tocarlo lo suficientemente bien, para goce y disfrute de Susan.
Gabrielle, en su segunda visita del capítulo, se entrega a su marido llorando y reconociendo lo estúpida que ha sido al fallarle y engañarle con otra persona. Carlos le contesta que esas palabras son el mejor regalo de aniversario que nadie le había hecho nunca.
Con las habituales palabras metafóricas de Marie Alice Young que cierran brillantemente cada capítulo, se pone el punto y final a este tercer capítulo de la segunda temporada.
Septiembre 18th, 2006 at 2:50 pm
Cuando están echando la serie???