La cucaracha, el sapo y el canguro
Resulta muy triste que una de las mayores cuestiones nacionales del momento sean las ridículas celebraciones que el trío brasileño del Real Madrid ejecutan cada vez que anotan un gol.
Un derroche de gracia e imaginación una vez nos enteramos que el inventor y creador de tan sofisticada coreografía es el mismísimo Ronaldo. Orgulloso, amenaza con más en el próximo partido de la selección carioca.
Menos mal que entre tanto pelota que les rie las “gracias” hay alguien que dice lo que piensa en el propio vestuario.
Como apuntaba ayer Santiago Segurola en la edición impresa de El Pais, “es evidente la existencia de clanes marcados (y hasta sectarios) dentro del propio equipo madridista”.