El humor “torrentil”
En el humor y en la guerra vale todo. De acuerdo, la frase no es exactamente así pero resume a la perfección lo que Santiago Segura, ese aspirante a director profesional de cine que todavía hoy cree que se puede ir por la vida haciéndose el tonto y que el resto se crea que lo es, aplica en cada una de sus películas.
Me refiero en concreto al último éxito en las taquillas españolas, Torrente 3. Si, esa película rodada a base de famosotes (que no famosos) en la que colaboran (y en ocasiones, se humillan) por el módico precio de un jamón de Jabugo (de nuevo volviendo a demostrar la falsa ignorancia del actor/director/humorista, que gana millones de euros sin gastarse un duro en reparto).
Pensaba que lo había visto todo habiendo perdido el tiempo con las dos primeras, pero me equivocaba. Hoy Camino, mientras comíamos en un céntrico restaurante de Madrid, me contaba las últimas andanzas del vergonzante detective del Atleti. “La película comienza cuando un avión se estrella contra Puerta Europa (ex Torres- Kio) y estas se derrumban como en el 11-S, Levantando la misma y característica humareda que todos pudimos ver casi en directo aquel día”.
Un ejemplo de humor trasgresor e irreverente, ese mismo que tanto vanaglorian sus seguidores pero que es, a todas luces, inaceptable.
Aún hay más. “Un moro pide trabajo a Torrente en la construcción (o algo similar) y este le despacha con sus particulares modales. Al cabo del poco tiempo, un andamio se derrumba provocando muertes”. Ahora es cuando, de nuevo sus defensores apuntarán que solo es una crítica de la precariedad laboral. Y un cuerno. Hay muchos modos (más inteligentes, claro) de demostrar eso con más elegancia. Aunque sea al menos para no herir las sensibilidades de mucha gente, que más de cerca o más de lejos, seguro que le ha llegado un caso similar. Porque desgraciadamente, hay muchos.
Por supuesto, no pienso ir a verla a los cines. Tampoco se me ocurriría bajarla. Mi ancho de banda lo aprovecho en cosas más útiles.
Diciembre 12th, 2005 at 12:31 am
Estoy totalmente de acuerdo. Pero ¿donde está la raiz del problema? En la gente que va a ver esa película. Que no ha sido poca. Solo es una pequeña muestra de la sociedad conformista que tiene España.