Estados Unidos, con el agua hasta el cuello
Esta imagen, aunque pueda parecerlo, no es el último fotograma de una película de Ronald Emmerich.
Es la imagen del desgarro de cientos de familias inocentes, que han perdido propiedades y seres queridos al paso de un devastador huracán: el Katrina. Un huracán que, como las guerras, anega de muerte y destrucción todo lo que toca.
Veo solares donde antes había casas. Veo puentes partidos como si estuviesen construidos de mantequilla. Veo desolación, miedo y desesperación. Veo familias partidas, desorientación e incredulidad.
Este texto, aunque pueda parecerlo, no se refiere a Irak. Podría serlo. Pero se quedaría corto.