Amigos para siempre
«Vi que Ralf Schumacher iba un pelín pasado»
Esas fueron las palabras con las que Alonso resumió la accidentada salida del Gran Premio de Hungría celebrado ayer.
Os aviso: si esperáis leer opiniones semejantes a las que el amigo Lobato nos regala en cada Gran Premio estáis a tiempo de cambiar de blog por otro más interesante.
Si el pequeño de los Schumacher iba pasado entonces Alonso qué pretendía, ¿no tomar la primera curva y acortar por el campo? Ralf le cerró la puerta legalmente (de lo contrario le hubiesen sancionado con un paseito por la calle de boxes). Alonso tomó unos riesgos al irse por la parte sucia (y despejada de tráfico) de la pista por la que fue progresando… hasta que llegó la curva… y se marcharon todas sus aspiraciones.
Me resulta muy cómico el hecho de que, siempre que le pasa algo al asturiano, Ralphie esté siempre ahí dándolo todo. Lo mejor es la respuesta del alemán: “¿De verdad estaba allí Alonso?” Este hombre es único. Un cabrón, pero único.
Por lo demás, la carrera fue un baño (una vez más) de McLaren con Kimi como ganador y Montoya rompiendo un coche ya tocado antes de la propia salida. (hay que estar ciego para comerte un generador eléctrico nada más salir del paddock).
Si algo nos deja este gran premio es un resquicio de esperanza para los aficionados de McLaren y la certeza de que, por mucha potra que se tenga, al final la china acaba tocándote más tarde o más temprano.
Y en esta ocasión le tocó a Fernando.
Que no sea la última.
Y sobre todo, que la amistad entre Ralf y Alonso siga adelante.