¿Cuántos partidos de suspensión pueden caerle a un jugador de baloncesto tras protagonizar las siguientes declaraciones?
Por supuesto, ninguno. La FIBA le sanciona con 10.000 Euros (el jugador ingresa 21 millones de dólares en tres años por su contrato) y se desentiende del caso. Todo un ejemplo.
Me reía en mi fuero interno cuando, con las vacaciones recién comenzadas, veía desde la playa esta cortinilla de La Sexta que ha estado acompañando las emisiones de la cadena durante todo el mes de Agosto. Restaban 26 días por delante y por entonces ya me daba mal rollo pensar lo que sería de mí cuando el 2 de Septiembre comprobase que lo bueno se acabaría y que mañana, al igual que a Pau, me tocará madrugar y volver a la rutina.
Andrés Montes reza en la promo actualizada a día de hoy que “mañana comienza el espectáculo“. Seguramente eso mismo pensaré cuando al abrir el Outlook un hongo atómico se detone en torno a mi ordenador del trabajo al descargarse los, ¿500 mensajes? que tendré esperándome.
Por cierto, y continuando con las promos que la cadena de Aragón ha realizado este verano he de decir que me he visto muy reflejado con la mejor de ellas. La de exámenes que habré aprobado en mi vida con este método…
Volver a entrar a la parte de administración de un weblog tras estar tres mesesabandonadoretirado de la escritura de estas líneas se hace bastante complicado. Basicamente es como entrar en el desván de una casa de la que te has mudado y de la que sabes no te puedes desprender por la nostalgia de los buenos tiempos.
Regresas con centenares de mensajes spam en cola con los que afortunadamente Akismet ha sabido lidiar en mi ausencia, comentarios pendientes por responder de personas de las que me hace especial ilusión saber de ellos (Acal, eres el primero), plugins y versiones desactualizadas que apenas recuerdo cómo se ponen al día y, sobre todo, la sensación de que han pasado muchas cosas que me gustaría haber comentado en Objetivo: Periodismo, y no he podido.
Prometo ponerme al día en todos y cada uno de los puntos anteriores. Desde ya.
Si esto fuera una entrada corporativa supongo que debería empezar diciendo que desde hace casi un mes, en Digital+ puedes disfrutar del canal TNT en exclusiva (no sólo en España sino también en Europa) donde, entre otras cosas, se puede disfrutar de Adult Swim (atención a la originalidad de sus anuncios promocionales) y, sobre todo, con The Office, la versión americanizada de la popular serie homónima de la BBC. Puedo decir lo imprescindible que es, lo extremadamente inteligente de sus guiones o la insultante cercanía de todos sus actores que parecen representar los alter ego de personas que diariamente vemos a lo largo de (con suerte) ocho horas. Pero como a lo mejor piensas que puedo estar vendiéndote la moto, mejor voy a describir a mi entorno más cercano y cómo todos, uno tras otro, han ido cayendo en las redes del genial Michael Scott.
La serie me llegaba vía DVD gracias a esa persona que nunca-puedo-nombrar. “¿Una serie cuya primera temporada se compone de seis únicos episodios?” Ideal. Tardé exáctamente un día (mejor dicho, una noche) en exprimir hasta el último de sus capítulos. La segunda y tercera temporada, de 22 y 25 capítulos, fueron consumidas con la misma voracidad. Familia, compañeros y amigos se encuentran en la misma situación de “The Office- dependencia“. ¿Por qué? Porque si trabajas en una oficina, no hará falta ni que te cuente el argumento ya que probablemente lo vivas todos los días.
Mañana, antes de la consulta semanal en Fox del doctor House, puedes comprobar lo que digo desde las 21:30 hasta las 22:20, con dos episodios de la segunda temporada (a mi modesto entender, la mejor de las tres).
“(…) El hombre que tras dejar el Gobierno se paseó por el mundo hablando mal de su país, como un embajador inverso. El hombre que de joven no se atrevió a llevar melena. El hombre que estuvo en contra de la Constitución y del divorcio y del aborto (…)”.
Sí, mis excusas a la hora de explicar el por qué de mi inexistente aportación al weblog son malas. Por eso no voy ni a molestarme en dar alguna. Pero esperen a ver esta que podía leerse a lo largo de la semana pasada en la que Sony explica las razones por las que Playstation 3 está siendo el fracaso que, por el momento, está demostrando ser:
La PlayStation 3 no se está vendiendo bien por culpa de internet, según Sony - 20minutos.es.
Y es que eso de no poder controlar las opiniones editoriales a golpe de inversión publicitaria puede llevar equívocos y decepciones de lo más espectaculares…
Leo en Vandal que Richard Garriot, creador de Ultima Online y considerado por muchos como el padre de los MMORPG´s, anda entusiasmado con el éxito de World of Warcraft y de cómo este está repercutiendo y repercutirá positivamente en el mercado de este, hasta el momento, distante género.
“Muchas veces nos preguntan si World of Warcraft es un gran rival que pueda afectar a nuestras ventas. En realidad resulta que es justo lo contrario.“
Sin embargo, continúo leyendo y me sorprende la siguiente afirmación:
“Cuando la gente se suscribe para jugar a uno de estos títulos, si bien es cierto que generalmente sólo juegan a uno o quizás dos como mucho, nadie juega ningún juego multijugador masivo en red por más de un año más o menos.”
Curiosamente, el pasado mes de Marzo quien suscribe cumplía dos años como suscriptor de World of Warcraft y no tengo, ni de lejos, visos de cancelarla. Y como yo, muchas personas que desde el primer día o desde el último mes han compartido aventuras y desventuras en las salvajes tierras de Azeroth. Habrá que recomendar al bueno de Richard que se acerque por alguno de los servidores españoles y que, por supuesto, se haga de un bando que merezca la pena, como la Alianza.
El próximo martes 24 de Abril, en el Hotel Husa Princesa, tengo el honor y el privilegio de participar en las jornadas de Next Generation TV organizadas por el IIR España que se celebrarán en Madrid durante dos días y a la que acudirán responsables de Cuatro, La Sexta, Google o RTVE entre otros. En mi ponencia, hablaré de contenidos y de cómo estos deberán (o no) adaptarse a los nuevos soportes y sobre todo, a los nuevos usuarios: los tan temibles nativos digitales.